lunes, 7 de agosto de 2017

Manos Fuera de Venezuela va a Rosario

Este jueves 10 de agosto la campaña "Manos Fuera de Venezuela" junto a los compañeros de los Círculos Marxistas Universitarios de Rosario realizaremos una charla publica y abierta en defensa de la Revolución Bolivariana.
Los esperamos a todos en la Universidad de Humanidades y Artes de Rosario a las 19 hs en el aula 13 del segundo piso.
Los esperamos!!!



jueves, 3 de agosto de 2017

Venezuela después de las elecciones constituyentes: ¿conciliación o revolución?

Escrito por Jorge Martin de Manos Fuera de Venezuela


Incluso antes de que el Consejo Nacional Electoral anunciara los resultados de las elecciones a la Asamblea Constituyente del domingo en Venezuela, la oposición y el imperialismo ya habían declarado que había habido fraude masivo y que no reconocerían la legitimidad de la Asamblea. Desde entonces, han aumentado la presión en todos los frentes. ¿Cómo enfrentarles?
Estas no fueron unas elecciones normales, sino una importante batalla en la ofensiva que la oligarquía y el imperialismo han desatado en los últimos cuatro meses contra la Revolución Bolivariana. No sólo la oposición declaró que iban a boicotear las elecciones, sino que además intentó impedir físicamente que las votaciones se pudieran realizar. El domingo 30 de julio levantaron barricadas que impidieron el paso a los centros de votación, algunos de ellos fueron atacados, destruyeron material de votación y máquinas electorales, realizaron ataques armados contra colegios electorales, incluyendo el asesinato de un Guardia Nacional que protegía uno en La Grita (Mérida), ataques con bomba contra guardias nacionales, etc. Al final del día se contabilizaban entre 10 y 15 asesinatos, entre ellos un candidato a la Asamblea Constituyente en Bolívar.
A pesar de eso, o en algunos casos como reacción a esta violencia, millones de venezolanos salieron a votar. En Poliedro de Caracas, decenas de miles de personas hicieron colas de muchas horas para poder ejercer su derecho a voto. El estadio se había transformado en un enorme centro de votación para permitir el derecho de voto a las personas que viven en zonas dominadas por la derecha en el este de Caracas, ya que no era seguro hacerlo en sus respectivos centros de votación. Los habitantes de Palo Gordo en Táchira, fueron amenazados por opositores armados para que no fueran a votar. Sin embargo salieron a votar, cruzando ríos y montañas para llegar a su centro de votación (ver https://twitter.com/madeleintlSUR/status/892479993275719680). La violencia de la oposición fue particularmente severa en zonas de Táchira, Mérida, Barquisimeto, así como en el este de Caracas.
También cabe destacar que en estas elecciones el boicot de la oposición significó que la única competencia era entre listas oficiales apoyadas por la burocracia y toda una serie de coaliciones y listas de diferentes agrupaciones de la izquierda chavista. Esto podría haber contribuido a aumentar el número de votantes.
La cobertura mediática internacional de las elecciones fue escandalosa. Ya habían decidido de antemano que un presidente que convoca a una elección es, por supuesto, un dictador. No sólo esto, la mayoría de ellos tenía titulares de portada que hablaban de la represión del gobierno, y los ilustraron con una imagen de una caravana de guardias nacionales envueltos en enormes llamas ¡como resultado de la explosión de una bomba colocado por la oposición! (IMG https://scontent-lhr3-1.xx.fbcdn.net/v/t1.0-9/20479647_10155801778831159_2766889181919733679_n.jpg?oh=1774b5496b2151e6e8b5a0badc1e2c0f&oe=5A3281BB)

Por supuesto, los resultados de la Asamblea Constituyente no han significado el fin de la ofensiva reaccionaria. Casi simultáneamente, los gobiernos de derecha en América Latina, Washington y Madrid, anunciaron que no reconocían las elecciones. La oligarquía venezolana llamó a una nueva ronda de movilizaciones de calle. Por primera vez, el presidente estadounidense Trump llamó a Maduro "dictador" e incluyó al presidente venezolano en la lista de altos cargos sancionados por Washington.
El martes 1 de agosto, la Asamblea Nacional opositora, celebró una sesión especial para discutir los próximos movimientos y declarar la Asamblea Constituyente como ilegítima. En un gesto muy provocador, los embajadores de España, Francia, Reino Unido y México asistieron a la sesión y se reunieron con la dirección de la Asamblea Nacional. Este es un acto escandaloso de injerencia imperialista extranjera, por parte de países cuyo haber en cuestión de derechos humanos y democracia deja mucho que desear.
En realidad, la oposición está dividida en cuanto a qué táctica seguir. Es evidente que un sector, representada por Julio Borges, Ramos Allup y otros dirigentes burgueses de la vieja escuela, se dan cuenta de que su campaña no va como habían planeado. También tienen miedo al caos que un derrocamiento contrarrevolucionario de Maduro por las acciones de las fuerzas reaccionarias en las calles causaría y la posible resistencia de una sección de obreros y campesinos. También están calculando que si el gobierno sobrevive entonces habrá elecciones regionales a gobernadores en diciembre, en las cuales ellos quieren participar para no perder parcelas de poder. A este grupo también se unen gente como el gobernador de Lara Falcón, cuyo principal interés es mantener su cargo.
Este sector preferiría un acuerdo negociado con el gobierno. Esto significaría una transferencia pacífica del poder, lo que les permitiría tomar el control con la menor conmoción posible. De hecho, incluso Estados Unidos está enviando señales confusas al respecto. A pesar de su amenaza de sanciones económicas "rápidas y contundentes" a Venezuela si se celebraban las elecciones a la Constituyente, lo cierto es meter a Maduro en la lista negra es en gran medida un paso simbólico con muy poco impacto real, ya que no tiene activos en los EE.UU. Washington está preocupado por el impacto que las posibles sanciones económicas tendrían a la hora de empujar a Venezuela todavía más a los brazos de China y Rusia, pero sobre todo su impacto en la economía estadounidense. Tenemos que recordar que Venezuela es el tercer mayor proveedor de petróleo a los Estados Unidos y por lo tanto cualquier sanción a la petrolera estatal PDVSA tendría un impacto inmediato en las refinerías de petróleo en los Estados Unidos, que ya han estado presionando al gobierno estadounidense para que no las aplique. Más importante aún, después de la declaración de Trump el lunes, el subsecretario adjunto para América del Sur, Michael Fitzpatrick, dijo que Estados Unidos quiere un "diálogo" con el gobierno de Maduro y que si bien lo considera dictatorial, "respetamos al gobierno oficial de Venezuela y al presidente Maduro en este momento ".
El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, parecía estar dejando todas las opciones abiertas: "Nuestro actitud hacia Venezuela ha sido tratar de trabajar a través de socios de la coalición, a través de la OEA, así como otros que comparten nuestra visión del futuro de Venezuela... Claramente lo que queremos ver es que Venezuela vuelva a su constitución, regrese a sus elecciones programadas y permita que el pueblo de Venezuela tenga la voz en su gobierno que se merece ", dijo en una conferencia de prensa. Y añadió:
"Estamos evaluando todas nuestras opciones políticas en cuanto a qué podemos hacer para crear un cambio de condiciones en las que Maduro decida que no tiene futuro y quiere marcharse por su propia cuenta o podemos devolver los procesos gubernamentales a su constitución."
El sector duro de la oposición, borrachos con su propio éxito, quieren un cambio de régimen inmediato en Venezuela. María Corina Machado, hablando en la Asamblea Nacional, defendió un plan de acción que crearía instituciones estatales alternativas a todos los niveles. Dijo que la Asamblea Nacional no sólo debe nombrar nuevos jueces de la Corte Suprema (lo que hizo la semana pasada), sino también rectores del Consejo Nacional Electoral, embajadores y un nuevo gobierno. La idea es que estos fueran reconocidos por los gobiernos imperialistas. Cuando estas propuestas fueron presentadas a la Asamblea Nacional el lunes por Freddy Guevara, el líder de AD Ramos Allup le interrumpió a gritos inmediatamente. Allup le dijo en términos inequívocos que estas propuestas eran irresponsables y, correctamente, señaló que los nuevos jueces de la Corte Suprema nombrados por la Asamblea Nacional habían sido detenidos o buscado refugio en la embajada chilena, sin que la AN hubiera podido hacer nada para defenderlos. En última instancia, una contrarrevolución se reduce a controlar los cuerpos de hombres armados en el aparato estatal, y la oposición todavía no tiene ese control. De hecho, Ramos Allup acaba de anunciar que su partido, AD, participará en las elecciones regionales de finales de año (lo que además significa reconocer al actual CNE).
A pesar de toda la habladuría sobre la "hora cero" y la "marcha a Miraflores" de la semana pasada, la oposición no pudo movilizar a grandes multitudes precisamente por la indecisión y las confusión creada por sus propios dirigentes. El motivo de su indecisión era que mientras estaban dispuestos a hacer mucho ruido y emitir grandes amenazas, al mismo tiempo estaban participando en negociaciones secretas con el gobierno - con la mediación del ex presidente español, Zapatero. Los términos de estas conversaciones eran: un calendario claro para las elecciones regionales de este año y las elecciones presidenciales del próximo año, así como la restauración de todos los poderes a la Asamblea Nacional (algo que se lograría si repitieran las elecciones de los 3 diputados de Amazonas anulados por fraude).
Mientras tanto, el gobierno de Maduro no tiene otra estrategia que insistir en llamar a la oposición a las negociaciones y ofrecer más concesiones a los capitalistas.
La Asamblea Constituyente sólo tendría sentido si se fuera a usar para tomar medidas decisivas para resolver la crisis actual, que tiene sus raíces en la profunda recesión económica. Sólo es posible avanzar con un programa revolucionario claro. Los miembros de izquierdas de la Asamblea Constituyente deben proponer las siguientes medidas:
  • Que la Asamblea Constituyente asuma todos los poderes
  • Por el monopolio estatal del comercio exterior
  • Repudio de la deuda externa para poder utilizar las divisas para importar alimentos y otros productos básicos
  • Expropriar POLAR y toda la cadena de producción y distribución de alimentos, bajo el control democrático de trabajadores y campesinos
  • Congelación inmediata de precios y aumento general de los salarios
  • Expropiación de bancos privados y multinacionales
  • Para un plan democrático de producción para satisfacer las necesidades del pueblo trabajador
  • Detención de los responsables de la violencia contrarrevolucionaria, los políticos de la oposición, y sus financieros en la clase capitalista, para que sean juzgados por tribunales revolucionarios
  • Detención de todos los funcionarios involucrados en la corrupción y confiscación de activos mal habidos
  • Introducción del control obrero en todas las empresas e instituciones estatales para combatir el burocratismo
Este programa reavivaría el entusiasmo entre las masas porque comenzaría a abordar los problemas clave de la crisis económica y el desabastecimiento. Ese programa tendría que estar respaldado por la organización revolucionaria del pueblo en los barrios obreros y pobres y su autodefensa armada, siguiendo el ejemplo de las Brigadas de Defensa Popular. Estas deberían combinarse con la plena movilización de la reserva de las Fuerzas Armadas Bolivarianas y la estrecha fraternización de los trabajadores y campesinos armados con su tropa.
Solo se puede combatir a la contrarrevolución por medios revolucionarios. Los obreros y campesinos sólo pueden confiar en sus propias fuerzas. Defender los logros de la revolución bolivariana, expropiar la oligarquía.

Venezuela: La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos

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En una demostración sin precedentes los trabajadores y sectores populares venezolanos, expresaron como nunca antes las reservas revolucionarias que anidan en ellos. 
Con un resultado de 8.089.000-votantes que dijeron sí a la Asamblea Constituyente, la misma vuelve a darle un respiro a la revolución, ante el cerco que hace años sostienen los capitalistas venezolanos y el imperialismo yanqui y europeo.
Saboteo económico, inflación de 800%, carestía de la vida, góndolas vacías en los grandes centros comerciales, son la realidad de un pueblo que sostiene como puede las conquistas logradas con la revolución hace décadas.
Desde hace 100 días venimos presenciando el asedio sostenido por los escuálidos con las guarimbas, con una violencia callejera sostenida, mostrando al mundo un país sumergido en la barbarie cuando queman personas sean o no chavistas.
Distintos países ejercen mayor presión internacional al desconocer la Asamblea Constituyente, y señalar que “se ha roto la continuidad institucional”, tal es el caso de Argentina, Estados Unidos, España, Brasil, Colombia, Panamá, Perú y México y el Parlamento Europeo. Se suma, la decisión del Gobierno de EEUU de aplicar sanciones económicas  para que el gobierno de Maduro establezca un retiro ordenado y entregue el poder a la Asamblea Nacional con mayoría opositora.   
Por su parte, la Cancillería del Perú ha convocado para la semana próxima a países Americanos a una reunión y once han comprometido su presencia, con la intención de sacar en forma unánime una declaración de repudio y sanciones aún más severas.
Estos fariseos de todos los colores no pueden abrir la boca, desde Macri, que reprime las protestas de los trabajadores que se movilizan ante el cierre de fábricas, o Michel Temer de Brasil implicado en el Lava Jato y que se ha constituido en un gobierno que reprime a las enormes movilizaciones de los trabajadores y de la juventud brasilera. O un gobierno como el de Trump de EEUU que no tiene autoridad moral ya que blandiendo la bandera de la libertad ha cometido cientos de atrocidades dentro y fuera de sus fronteras.
La oposición cuenta con una gran cobertura mediática, además de un blindaje nacional e internacional, obturando todo tipo de información, distorsionando la realidad ya que le endilgan al gobierno de Maduro la casi totalidad de las muertes habidas. La mayor parte de los medios de comunicación, sean televisivos, escritos, radiales, etc. utilizaron la violencia durante la jornada electoral, contra “el gobierno represivo de Maduro”, mientras que se trataba de ataques de grupos encapuchados a sueldo, lúmpenes utilizados por los escuálidos.
La hipocresía de esta gente no tiene límites ya que señalan que tan solo el 12% del pueblo de Venezuela fue a votar, denunciando que Maduro ha consumado un autogolpe.
Por su lado, Borges declaró que “El Parlamento Venezolano fue electo por 14 millones de habitantes, es un Parlamento que va a seguir sesionando, es un Parlamento que encarnamos todos los que estamos acá. No vamos a hacer otra cosa que seguir adelante”. “Este es el sitio donde nos colocó el pueblo y nosotros vamos a seguir trabajando normalmente”.
Por su lado, el Presidente Maduro ha insistido en ofrecer la otra mejilla ante los golpes de la oposición, dando mayores garantías, sentándolos en la mesa de negociación, en la idea de que juntos con los capitalistas el país podría avanzar. Negoció con el MUD hasta el día anterior de la realización de la Asamblea Constituyente, haciendo un llamado a los capitalistas en la noche que finalizó el proceso electoral en Plaza Bolívar; mientras que éstos solo quieren recuperar el timón del Estado y vengarse por tantos años en que la clase obrera osó levantar la cabeza, así como avanzar contra las conquistas logradas.
Nuevamente el Presidente Maduro llama al dialogo a la oposición, haciendo gala de hombría, como si esto fuera lo esencial en el actual proceso de la revolución.
Mientras los trabajadores masivamente demostraron una voluntad inquebrantable de lucha e instintivamente se volcaron a las urnas para decirle no a los capitalistas venezolanos, entendiendo que, de manera imperiosa, se debe profundizar la revolución y así poder doblegar a la oposición capitalista.
Mientras los trabajadores y sectores populares demuestran la necesidad de organizarse para llevar comida a sus mesas, salud a sus familias, educación a sus hijos; el gobierno de Maduro se apresta a negociar con el MUD utilizando la Asamblea Constituyente, mantener el gobierno con el apoyo del ejército y hacer más concesiones a los capitalistas.
Lo que queda claro es que el pueblo trabajador, obrero y campesino con un instinto claro de clase vieron a la Asamblea Constituyente como una herramienta para frenar la ofensiva de los capitalistas venezolanos y el imperialismo.
Más de 8 millones de votos han sacado a relucir nuevamente aquella máxima de que el látigo de la contrarrevolución agita a la revolución. Como en cada momento decisivo los trabajadores han salvado nuevamente a la Revolución.
El pueblo trabajador junto a la juventud debe tomar la AC en sus manos
No hay otra salida, las alternativas se han diluido con el paso de los meses y años desde el fallecimiento del Presidente Hugo Chávez. 
Lejos de profundizar la revolución mediante la expropiación de fábricas y empresas de distribución y comercialización de alimentos y del campo para poner a la economía al servicio de los trabajadores golpeados por la guerra económica de la burguesía, Maduro y su gobierno se ha encargado de hacer retroceder a la revolución al insistir en aplicar un programa reformista de conciliación de clases. Totalmente opuesto a lo señalado por el propio Chávez en más de una oportunidad.
Maduro, ha llamado de manera sistemática a la Mesa de Unidad Democrática a negociar en un intento de conciliar lo que no se puede.
La juventud y la clase obrera, la vanguardia bolivariana debe poner a la orden del día un programa de acción que vaya desde la conformación de comités de autodefensa ante la violencia de las guarimbas. Que convoque en cada fábrica a asambleas para avanzar en la toma de las mismas y poner en funcionamiento bajo control obrero como manera de neutralizar a la burguesía que con sus tácticas de guerra civil unilateral somete al país a un infierno de violencia y como manera de comenzar a poner en marcha el aparato productivo para de esta manera empezar a revertir los efectos del sabotaje en el marco de la guerra económica contra el pueblo.
Es necesario que la vanguardia revolucionaria del movimiento bolivariano se oriente a la construcción de una nueva dirección. Es claro que la actual dirección conformada por la burocracia del PSUV y una casta militar privilegiada no pueden ofrecer ninguna salida.
El objetivo de la dirección actual es maniobrar con la Asamblea Constituyente para seguir sosteniendo el sistema capitalista. Esto es la receta acabada para el desastre, y no justamente para la burocracia sino para los trabajadores, los campesinos y el pueblo pobre venezolano que son los que pagan el precio de la crisis.
Tenemos que ser claros y directos, la Constituyente no podrá solucionar la profunda crisis económica, política y social que atraviesa Venezuela sino se orienta a expropiar la propiedad privada de los medios de producción, con la fuerza de la clase obrera organizada.
Si no se da una ruptura con el capitalismo inexorablemente la parálisis de la economía va a seguir profundizándose junto con la guerra económica.
Se trata entonces de salvar a la Revolución, y para esto no hay medias tintas. Resulta utópico hacer una revolución a medias, lo que no avanza retrocede.
Retomar las palabras de Chávez cuando señalaba la necesidad de liquidar al Estado burgués, y superar al capitalismo por las vías del socialismo es una cuestión que ya no puede esperar más.
La historia enseña a través de múltiples ejemplos que en el reformismo esta implícita la traición. Y esto sucede independientemente de la voluntad de quien lleve adelante esta traición. Maduro y el sector de poder que representa dentro del gobierno está, no solo negando en la práctica el legado de Chávez, sino que llevando la revolución al abismo.
El punto de resolución histórico de la Revolución  no está muy lejos, se viven momento dramáticos.
Las organizaciones de base tienen que orientar todos sus esfuerzos para transformar la Constituyente en un arma contra la burguesía, como única manera de salvar la revolución. Este proceso necesita construir una nueva dirección revolucionaria.
Desde la Corriente Socialista Militante de Argentina, enviamos todo nuestro apoyo y solidaridad a nuestros hermanos de clase, los trabajadores y jóvenes venezolanos. Desde aquí nos encontramos también luchando con el mismo enemigo, ya que la lucha es una sola en todo el mundo.

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Esta información no nos pertenece, pertenece a quienes quieran tomarla para lanzarla a la línea de fuego.